José Luis Jara
José Manuel Manzo se encuentra indignado.
Fue secuestrado el pasado sábado por dos desconocidos, quienes lo golpearon, lo navajearon después de que fue levantada por fuera de la Universidad de Sonora.
Después de eso, interpuso una denuncia ante la agencia de ministerio público, para que la Policía Estatal Investigadora se pusiera a trabajar en su caso, pero el tiro le salió por la culata.
Lejos de que estos agentes policíacos indagaran los hechos, le indagaron a Manzo sus antecedentes y le sacaron a flote unos antecedentes penales.
Más que todo, por eso se encontraba indignado, porque a su decir, la PEI trató de ponerlo ante la opinión pública como un delincuente, cuando en realidad se trata del secuestro de un líder sindical, presidente de la Comisión Revisora y trabajador universitario.
“No soy delincuente, sólo estamos en lucha y con eso nos quieren intimidar”.
En entrevista que se le hizo a Manzo, consideró que el rector Pedro Ortega es el culpable de este atentado, porque él se encuentra en actitud provocadora. Se niega a dialogar con el STEUS y alienta a una corriente de trabajadores apegada a sus intereses.
Indignado en la entrevista, José Manuel Manzo mostró una constancia de la Procuraduría General de Justicia del Estado. En ella se hace constar “que habiéndose realizado una búsqueda minuciosa en los archivos nominales y banco de datos automatizados no se encontraron consignaciones, procesos o sentencias relacionadas con la persona de nombre: C. Manzo Valencia José Manuel”.
Esta constancia de no antecedentes penales está firmada por el doctor Noé Muñoz Navarro, que firma como Director General de Servicios Periciales y tiene el folio 110102.
Con este documento, Manzó Valencia consideró que quedan aclaradas las dudas. Lo sospechoso de este asunto, dijo, es la prontitud con que actuó la PEI de contra de un dirigente social.
De 46 años, Manzo Valencia tiene laborando en la Universidad de Sonora, por más de 26 años. Siempre se le consideró como uno de los más críticos del ex dirigente del STEUS. Ha recibido amenazas en otras ocasiones porque sus observaciones incomodaron a la ex dirigencia sindical.
Él no cree que la agresión venga de entre los trabajadores universitarios, sino de fuera, porque le advirtieron que si no paraban la huelga, seguía la secretaria general del STEUS, Dorotea Razcón.
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