José Luis Jara
Más de 200 alumnos de la Universidad de Sonora se congregaron en la Plaza Emiliana de Zubeldía para exigir el regreso a clases en esta casa de estudios.
Ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue hasta el 8 de mayo, los alumnos acordaron reforzar la convocatoria a los estudiantes. Este jueves se volverán a reunir en la Plaza Zubeldía para exigirle al rector y al STEUS se pongan de acuerdo para resolver el conflicto de huelga.
Para ello es necesario que el rector Pedro Ortega y la dirigencia del STEUS, se pongan de acuerdo en el pliego petitorio para que se levante la huelga, que tiene paralizada a la institución por 13 días.
Las pérdidas han sido considerables. Para los estudiantes se encuentra el peligro la pérdida del semestre.
Se reunieron alumnos de las diferentes carreras, bajo el interés de exigir a las partes que tengan la capacidad de ponerse de acuerdo.
A la reunión habían invitado al rector Pedro Ortega y a la dirigente del STEUS, Dorotea Razcón Gámez, para que se reunieran con los estudiantes con el espíritu de buscar una salida inmediata a la huelga en la casa de estudios.
Desde que unos alumnos improvisaban un lugar para conectar un par de bocinas caseras, les llegó el rumor de que el Juzgado Primero de Distrito había declarado ilegal la huelga del STEUS.
De esta instancia, se esperaba en esos momentos un resultado sobre el amparo que interpuso el STEUS contra la Junta Local de Conciliación y Arbitraje porque esta dependencia resolvió “archivar” el expediente del emplazamiento a huelga.
Eran las 10 de la mañana cuando iniciaron la reunión. El termómetro advertía desde esa hora que el calor iba a ser una constante mientras estuviera el sol firme. Eran 26 grados centígrados. Empezaba el calorcito como empezaba a llegar alumnos de las diferentes carreras.
¿Quién tiene el teléfono del rector?
La reunión inició y la pregunta que se hizo fue ¿Dónde está el rector y Dorotea?
A ellos habían invitado para que hablaran directamente con los estudiantes. Pero ninguno se presentó y los rumores empezaron a correr.
Háblenle por teléfono, dijo una muchacha. ¿Quién tiene el teléfono del rector?
El micrófono se dejó abierto, para que se expresara el que quisiera hacerlo. Un estudiante de medicina lamentó que con esta huelga, no sólo el semestre corre el riesgo de perder, sino también el año que debe ofrecer en su servicio al concluir la carrera.
Se propuso ahí mismo que se recogieran firmas para respaldar una carta que dirigirían al rector de la Universidad y a la dirigente del STEUS. Otros empezaron a radicalizar las posturas y sugirieron que se tomara las calles, que se interrumpiera el tráfico de la calle Rosales y Luis Encinas. “Tomemos las calles hasta que se presenten aquí”, grito.
Otros demandaron una manifestación. Todos dijeron que sí y se lanzaron a tomar las calles.
En eso, otro alumno universitario soltó un borrego, con el que se fueron con la finta: “Pedro Ortega y Dorotea Razcón están en el juzgado”. No la pensaron mucho, reaccionaron espontáneamente y decidieron irse al juzgado. En el trayecto, los alumnos se fueron gritando consignas y firmando una carta que les entregarían a estos dos personajes.
Las consignas que corearon los alumnos marcaron el compás de la manifestación. “Unison escucha, tus hijos están en la lucha”; “STEUS, rector queremos solución”.
Tomaron por la calle Rosales y dieron vuelta rumbo al juzgado. Al llegar a palacio de gobierno, un alumno grito con un megáfono: “Gritemos para que nos escuche el gobernador”. Y de inmediato se subió el volumen de las consignas: “Queremos clases, queremos clases, queremos clases…”
La manifestación siguió hasta el Poder Judicial de la Federación, porque ahí se encuentra la oficina del Juzgado Primero de Distrito. Los alumnos llegaron con la idea de que el rector y Dorotea Razcón ahí se encontraba. Pero al querer entrar al edificio de los juzgados federales, los vigilantes les impidieron el paso, hasta que los alumnos lograron negociar que entrara una comisión. Una comisión que fue a perder el tiempo, dijeron unos alumnos, porque a final de cuentas ni se encontraba el rector y la dirigente del STEUS, ni les permitieron ver el expediente del conflicto laboral.
“Patrás los filders”, dijo otro. Y todos, sin que nadie aplicara su plan fuga, regresaron en manifestación a la Plaza Emiliana de Zubeldía.
El calor ya andaba en los 36 grados, los alumnos decidieron ir a la Universidad para entregarle la carta a Dorotea Razcón. Ahí mismo, la dirigente sindical los invitó a reunirse en el Teatro Emiliana de Zubeldía. Ahí les informó del punto de vista del STEUS y les entregó el expediente del emplazamiento a huelga.
Los alumnos le dijeron que respetaban sus demandas, pero subrayaron que el interés de ellos es que lleguen a un acuerdo y se solucione el conflicto laboral. Ellos quieren clases y le demandaron que se sentara a negociar. Lo mismo, dijeron, demandaron al rector, pero a Pedro Ortega no lo pudieron ver.
La huelga sigue
En tanto, la secretaria general del STEUS, informó que celebraron una asamblea general donde analizaron los resultados del Juez Primero de Distrito y un oficio que les envió el rector Pedro Ortega mediante el cual les plantea que entreguen las instalaciones.
De acuerdo al oficio del rector, el juez dictó la resolución en la que supuestamente negó la suspensión definitiva de los actos reclamados por el sindicato, consistente en el archivo del expediente de huelga y el requerimiento para que los trabajadores regrese a clases.
Dorotea Razcón dijo que el acuerdo sindical es que el rector no es un tribunal, ni juez para exigir las instalaciones.
Al decir de la líder sindical “todo vuelve a quedar como estaba” en este conflicto laboral, porque el juez no otorgó suspensión definitiva, porque la Universidad Perdió la oportunidad de interponer el recurso de inexistencia de huelga. Al no haber esta demanda, el juez no dio la suspensión definitiva y el caso sigue “como estaba”. Hasta el 8 de mayo se celebrará una audiencia constitucional donde se resolvería en definitiva el caso.
Los trabajadores decidieron seguir en la huelga y dejaron claro que una propuesta razonable para iniciar la negociación es el caso de la despensa y la rezonificación salarial.
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